lunes, febrero 13, 2006

Omega.


Todavía siento la música en la piel. Ya sé, ya sé que Morente es el maestro y que todo el mundo lo conocía. Todo el mundo, menos yo. Llevo un par de días escuchando este disco a todo volúmen y aún hay fragmentos que me hacen temblar. La percusión es el latido de un barco negrero, pero sobre ella la guitarra dibuja arabescos de luz. El ritmo palpita y la sangre enloquece. Y Morente canta los versos de Lorca...

Asesinado por el cielo,
Entre las formas que van hacia la sierpe
y las formas que buscan el cristal,
dejaré crecer mis cabellos.

Con el árbol de muñones que no canta
Y el niño con el blanco rostro de huevo.

Con los animalitos de cabeza rota
Y el agua harapienta de los pies secos.

Con todo lo que tiene cansancio sordomudo
Y mariposa ahogada en el tintero.

Tropezando con mi rostro distinto de cada día.
¡Asesinado por el cielo!

Y yo tiemblo de emoción.

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