domingo, abril 30, 2006

Sus besos...

Busco en la Red imágenes que ilustren Un relámpago apenas pero soy incapaz de encontrarla. No me vale Rodin, ni Klimt, ni los fotogramas de películas absurdas que encuentro. ¿Qué imagen puedo poner a sus besos?

Las palabras son esas, no hay duda alguna. Recuerdo haberlas recitado tras besarle por primera vez, sorprendida aún del efecto de esos besos en mi cuerpo y en mi alma.
Éramos niños, ángeles que se besaban por primera vez sin saber que les expulsarían del paraíso. Exploradores asombrados de nuestro propio deseo, de haber encontrado al fin al otro.

Sus besos... No besan nuestras bocas sino más allá de ellas. La humedad y el olor de su piel, la pasión, el deseo, la ternura, todo se mezcla para desear hundirme más en él, para introducirlo en mi cuerpo y volver a parirlo enteramente mío.

Encuentro imágenes de besos dulces, tiernos y suaves, pero esos no me valen, porque nuestros besos son así pero también salvajes, porque besarnos es devorarnos, hundirnos en el otro, abismarnos en la locura.

Hay una fuente en su boca y tengo tanta sed que soy incapaz de detenerme. La sed de uno enciende la del otro y a veces el alma duele de tanta intensidad.

No hay besos como los nuestros.

lunes, abril 24, 2006

Un relámpago apenas.

El beso
Auguste Rodin 1886

Besas como si fueses a comerme.
Besas besos de mar, a dentelladas.
Las manos en mis sienes y abismadas

nuestras miradas. Yo, sin lucha, inerme,

me declaro vencido, si vencerme
es ver en ti mis manos maniatadas.
Besas besos de Dios. A bocanadas
bebes mi vida. Sorbes, sin dolerme,

tiras de mi raíz, subes mi muerte
a flor de labio, Y luego, mimadora,
la brizas y las rozas con tu beso.

Oh Dios, oh Dios, oh Dios, si para verte
bastara un beso, un beso que se llora
después, porque ¡oh, por qué! no basta eso.

Blas de Otero
Ángel fieramente humano 1950

miércoles, abril 19, 2006

Els Amants.

Embrace Lovers II
Egon Schiele 1917
La carn vol carn.
Ausiàs March

"No hi havia a València dos amants com nosaltres.

Feroçment ens amàvem del matí a la nit.
Tot ho recorde mentre vas estenent la roba.
Han passat anys, molt anys; han passat moltes coses.
De sobte encara em pren aquell vent o l'amor
i rodolem per terra entre abraços i besos.
No comprenem l'amor com un costum amable,
com un costum pacífic de compliment i teles
(i que ens perdone el cast senyor López-Picó).
Es desperta, de sobte, com un vell huracà,
i ens tomba en terra els dos, ens ajunta, ens empeny.
Jo desitjava, a voltes, un amor educat
i en marxa el tocadiscos, negligentment besant-te,
ara un muscle i després el peço d'una orella.
El nostre amor és un amor brusc i salvatge
i tenim l'enyorança amarga de la terra,
d'anar a rebolcons entre besos i arraps.
Què voleu que hi faça! Elemental, ja ho sé.
Ignorem el Petrarca i ignorem moltes coses.
Les Estances de Riba i les Rimas de Bécquer.
Després, tombats en terra de qualsevol manera,
comprenem que som bàrbars, i que això no deu ser,
que no estem en l'edat, i tot això i allò.

No hi havia a València dos amants com nosaltres,
car d'amants com nosaltres en són parits ben pocs."

Vicent Andrés Estellés
Llibre de meravelles, 1971

Despair



Cartas suicidas de Virginia Woolf.


Carta a su hermana Vanessa Bell.


Querida:

No puedes imaginarte lo mucho que me ha gustado tu carta, pero siento que he ido demasiado lejos en esta ocasión para que pueda volver. Es lo mismo que la primera vez: todo el tiempo oigo voces, y sé que no puedo superar esto ahora. Todo cuanto quiero decir es que Leonard ha sido sorprendentemente bueno cada día, siempre; no puedo pensar que alguien hubiera podido hacer más de lo que ha hecho por mí. Hemos sido perfectamente felices hasta las últimas semanas, cuando este horror empezó. ¿Harás que esté seguro de esto? Siento que le queda mucho por hacer y que seguirá adelante, mejor sin mí, y que tú le ayudarás.

Apenas si puedo pensar con claridad ya. Si pudiera te diría cuánto habéis significado tú y los niños para mí. Creo que lo sabes.

He luchado contra esto,pero ya no puedo más.

Virginia.


Carta a Leonard.

Querido:

Estoy segura de que, de nuevo, me vuelvo loca. Creo que no puedo superar otra de aquellas terribles temporadas. No voy a recuperarme en esta ocasión. He empezado a oír voces y no me puedo concentrar. Por lo tanto, estoy hacienda lo que me parece mejor. Tú me has dado la mayor felicidad posible. Has sido en todo momento lo que uno puede ser. No creo que dos personas hayan sido más felices hasta el momento en que sobrevino esta terrible enfermedad. No puedo luchar por más tiempo. Sé que estoy destrozando tu vida, que sin mí podrías trabajar. Y lo harás, lo sé. ¿Te das cuenta?, ni siquiera puedo escribir esto correctamente. No puedo leer. Cuanto quiero decir es que te debo toda la felicidad de mi vida. Has sido totalmente paciente conmigo e increíblemente bueno. Quiero decirte… que todo el mundo lo sabe. Si alguien podía salvarme, hubieras sido tú. No queda nada en mí más que la certidumbre de tu bondad. No puedo seguir destrozando tu vida por más tiempo.

No creo que dos personas pudieran haber sido más felices de lo que nosotros hemos sido.

V.

martes, abril 18, 2006

Naufragio.

Tormenta con naufragio
Claude-Joseph Vernet
1754

Emerge tu recuerdo de la noche en que estoy.
El río anuda al mar su lamento obstinado.

Abandonado como los muelles en el alba.
Es la hora de partir, oh abandonado !

Sobre mi corazón llueven frías corolas.
Oh sentina de escombros, feroz cueva de náufragos !

En ti se acumularon las guerras y los vuelos.
De ti alzaron las alas los pájaros del canto.

Todo te lo tragaste, como la lejanía.
Como el mar, como el tiempo. Todo en ti fue naufragio !

Era la alegre hora del asalto y el beso.
La hora del estupor que ardía como un faro.

Ansiedad de piloto, furia de buzo ciego,
turbia embriaguez de amor, todo en ti fue naufragio !

En la infancia de niebla mi alma alada y herida.
Descubridor perdido, todo en ti fue naufragio !

Te ceñiste al dolor, te agarraste al deseo.
Te tumbó la tristeza, todo en ti fue naufragio !

Hice retroceder la muralla de sombra.
anduve más allá del deseo y del acto.

Oh carne, carne mía, mujer que amé y perdí,
a ti en esta hora húmeda, evoco y hago canto.

Como un vaso albergaste la infinita ternura,
y el infinito olvido te trizó como a un vaso.

Era la negra, negra soledad de las islas,
y allí, mujer de amor, me acogieron tus brazos.

Era la sed y el hambre, y tú fuiste la fruta.
Era el duelo y las ruinas, y tú fuiste el milagro.

Ah mujer, no sé cómo pudiste contenerme
en la tierra de tu alma, y en la cruz de tus brazos!

Mi deseo de ti fue el más terrible y corto,
el más revuelto y ebrio, el más tirante y ávido.

Cementerio de besos, aún hay fuego en tus tumbas,
aún los racimos arden picoteados de pájaros.

Oh la boca mordida, oh los besados miembros,
oh los hambrientos dientes, oh los cuerpos trenzados.

Oh la cópula loca de esperanza y esfuerzo
en que nos anudamos y nos desesperamos.

Y la ternura, leve como el agua y la harina.
Y la palabra apenas comenzada en los labios.

Ése fue mi destino y en él viajó mi anhelo,
y en él cayó mi anhelo, todo en ti fue naufragio!

Oh sentina de escombros, en ti todo caía,
qué dolor no exprimiste, qué olas no te ahogaron.

De tumbo en tumbo aún llameaste y cantaste
de pie como un marino en la proa de un barco.

Aún floreciste en cantos, aún rompiste en corrientes.
Oh sentina de escombros, pozo abierto y amargo.

Pálido buzo ciego, desventurado hondero,
descubridor perdido, todo en ti fue naufragio!

Es la hora de partir, la dura y fría hora
que la noche sujeta a todo horario.

El cinturón ruidoso del mar ciñe la costa.
Surgen frías estrellas, emigran negros pájaros.

Abandonado como los muelles en el alba.
Sólo la sombra trémula se retuerce en mis manos.

Ah más allá de todo. Ah más allá de todo.

Es la hora de partir. Oh abandonado !

La canción desesperada
Pablo Neruda 1924

No quedan restos del naufragio.

Uno es lo que narra y cómo lo narra.

“Uno es lo que narra y cómo lo narra.”
C. Martín Gaite, Cuadernos de todo.

Al igual que el periodismo, la historia no es ni inocente ni objetiva. La historia es una narración del pasado elegido, ya que toda historia es selectiva. Elegimos un principio y un final, unos protagonistas y un escenario. Cada historiador es un juglar, un artesano que reconstruye su visión del pasado. Es inevitable que el discurso sobre el pasado se escriba desde el presente, poor eso se impone la pretensión de exactitud, el intento honesto de cada historiador por acercarse a la Verdad. Sin ello, el concepto mismo del trabajo del historiador sería absurdo.

Como los egipcios que borraban el nombre de los enemigos para que desaparecieran del otro mundo, los historiadores europeos no escribieron el nombre de determinados pueblos. Continentes enteros como Asia y África e importantes minorías sociales o nacionales de Europa, consideradas marginales o simplemente no consideradas, no merecieron el interés de los historiadores. No existían.

Hoy las cosas han cambiado y algunos estudiosos tratan de superar la miopía de los antiguos e incorporar a quien es diferente. Pero para narrar una Historia completa que incorpore a los olvidados será necesario tener en cuenta al “otro” y entenderlo . Para nosotros, para los ojos occidentales modernos, puede parecer tentador comparar otras culturas con estadios pasados de la nuestra, una simplificación que hace que la realidad parezca más fácil de entender. Es el llamado evolucionismo cultural: al creer que otras culturas no son más que un estadio de desarrollo para alcanzar la nuestra se les está negando la misma posibilidad de que posean historia. Negamos la diferencia, la originalidad.

Aceptar que ya no hay verdades absolutas, a menudo puede inclinar la balanza hacia el extremo opuesto, el relativismo absoluto, de manera que cada individuo o cada grupo cultural crean poseer “su verdad”. Entre lo absoluto y lo subjetivo, cabría lo que se ha definido como valores objetivos; un mundo de valores propios en cada etapa histórica cultural de unas sociedades concretas, unos valores que expresan una visión del mundo. ¿Pero será posible ponerse de acuerdo en cuales son estos valores? ¿Podremos detener el enfrentamiento, el choque frontal de civilizaciones?

sábado, abril 08, 2006

Inmersión

La barca avanza contra el horizonte. El viento es frío pero el sol calienta la piel. Pequeñas gotitas de agua me salpican y yo alzo el rostro para recoger mejor los rayos dorados. Siempre hay risas y charlas en la barca. Acelera y salta sobre las olas mientras dejamos la costa atrás. Es mi momento favorito.

Después llega la hora de equiparse. Asegurarnos de que la botella está abierta, atar el jacket y lanzarlo al agua. Hoy hacía frío, así que me he puesto un chaleco térmico bajo el neopreno nuevo, un gorro y guantes. Plomos, máscara, aletas y al agua. Prefiero vestirme en el agua, tumbarme sobre la espalda y ajustarme las cintas y hebillas mientras floto. Huele a queroseno, pero en la barca el calor es insoportable.

El agua está helada. Busco a mi compañero y cuando estamos todos listos inicio el descenso. Vacío el jacket de aire mientra me hundo despacio, muy despacio. No hay que tener prisa, si caes demasiado rápido, la presión se vuelve insoportable. Me ha costado hundirme, pero al final he tocado fondo. La visibiladad no era demasiado buena.

domingo, abril 02, 2006

Primeras impresiones desde Roma.

Necesario sacar de mi algunas de las imagenes. Necesario dejar constancia del dolor de Vittoria en su sacrificio. De la musica de Verdi que resonaba en la capilla hace unas horas. Necesario hablar del rostro de la Santa Teresa de Bernini. Del dolor y el placer en su extasis terrenal. Necesario mostrar los colores brillantes de la Capilla Sixtina. La algarabia de figuras inmensas, poderosas. La conmocion al entrar en esa otra sala y descubrir en la pared La escuela de Atenas que el mismo Rafael habia plasmado. Platon y Aristoteles filosofando acerca de la naturaleza de la Verdad ante mis ojos. La Pieta desgarrada ante su hijo muerto entre los brazos en el corazon del mundo cristiano. Comiendo un helado mientras miles de turistas abarrotan la Fontana di Trevi. El Moises iracundo y feroz en San Pietro in Vincoli, es la hora del cierre. El rincon con cesped del foro donde el piar de los pajaros se mezcla con el trafico al otro lado de las ruinas. Las escaleras de la Piazza di Spagna abarrotados de jovenes con ganas de vivir la noche. El Coliseo con las huellas ominosas de la sangre borradas a fuerza de turista. De la increible plaza de San Pedro, sobre esta piedra construire mi iglesia. De los obeliscos en las plazas, simbolo pagano, arrebatados al orgullo de los egipcios. Necesario hablar de los edificios destartalados, los helados, la pasta al dente y la pizza recien hecha, las calles repletas de vida con el polvo de la historia, las iglesias que te asaltan a cada paso.. La belleza y la historia, la vida y el descuido. Roma.

P.S. : Las fotos son mías: La Escuela de Atenas y el Coliseo.