sábado, abril 08, 2006

Inmersión

La barca avanza contra el horizonte. El viento es frío pero el sol calienta la piel. Pequeñas gotitas de agua me salpican y yo alzo el rostro para recoger mejor los rayos dorados. Siempre hay risas y charlas en la barca. Acelera y salta sobre las olas mientras dejamos la costa atrás. Es mi momento favorito.

Después llega la hora de equiparse. Asegurarnos de que la botella está abierta, atar el jacket y lanzarlo al agua. Hoy hacía frío, así que me he puesto un chaleco térmico bajo el neopreno nuevo, un gorro y guantes. Plomos, máscara, aletas y al agua. Prefiero vestirme en el agua, tumbarme sobre la espalda y ajustarme las cintas y hebillas mientras floto. Huele a queroseno, pero en la barca el calor es insoportable.

El agua está helada. Busco a mi compañero y cuando estamos todos listos inicio el descenso. Vacío el jacket de aire mientra me hundo despacio, muy despacio. No hay que tener prisa, si caes demasiado rápido, la presión se vuelve insoportable. Me ha costado hundirme, pero al final he tocado fondo. La visibiladad no era demasiado buena.

1 comentario:

Niño Melón dijo...

"Entropia", esa necesaria energía del desorden.

Te seguiré visitando, en cuanto vuelvas a la superfície.