martes, mayo 16, 2006

El arte del azote.

"En mi mente el azote no debía ser un castigo. Nunca debería adoptar esa forma, ni siquiera la de un juego. El azote debería ser practicado únicamente por el placer de los dos participantes. Cualquier racionalización le privaría de todo su secreto."

Elogio del azote
Jacques Serguine


Azotar una mujer no es golpearla. Quien así lo cree no sabe nada de azotes ni de mujeres. En el azote deben mezclarse el dolor y el placer.
La tierna carícia ha de curar la mordedura brillante del golpe. Cuando aún suenan los ecos titilantes del dolor, nuestra cerebro ha de estar sintiendo la inmensa dulzura de los labios amorosos sobre la piel enrojecida. así una y otra vez hasta no ser capaz de distinguir dolor de placer y desear al mismo tiempo azotes y besos, pues lo uno no puede ir sin lo otro.

Ilustración de Milo Manara
A veces creo que así está siendo este último año. Un ejercicio perfecto del arte del azote en mi alma. A cada placer, a cada momento de inmensa felicidad, le sucede la angustia, los reproches y el dolor, hasta el punto de que ya no sé si quiero detener esta agonía. Pues me da tanta vida como muerte y sin ella a mi alrededor no encuentro nada capaz de reproducir tanta intensidad.

2 comentarios:

Fer dijo...

¡Es un post fantástico! Cita a un clásico, lleva una fotografía antigua excepcional en cuanto a gusto y sensación de movimiento, un dibujo nada menos que de Manara y el texto es excelente.

Entiendo que este no es un blog especializado en el dulce arte de los azotes, pero realmente los realza y coloca a esta delicada práctica en el lugar que le corresponde como búsqueda de placer consensuado entre adultos.

Anónimo dijo...

Oscuridad y secreto.

Una vez confundí, el secreto y la oscuridad,
entonces, simplemente, me perdí.
Como me había perdido, buscaba la salida en la oscuridad,
pensando que su secreto me abriría la puerta, me adentré más.
Entonces, de nuevo, me perdí, pero esta vez más profundamente.

Un día un Ángel negro, encendió una vela
que por su resplandor, suave y cálido, me llamó.
Me enseñó el secreto de la luz suave y comencé a abandonar lo oscuro.

Hoy la oscuridad no es mas que parte de la luz para mi...
y el secreto sigue y debe seguir siendo, eso mismo,
El secreto. No diré más.

Requena, 2 de junio de 2006.

Me encanta tu blog, eso si lo diré.