viernes, agosto 17, 2007

Érase una vez...

Frog Tsarevna
Viktor Vasnetsov 1918


Los cuentos de hadas son más que ciertos —
no porque nos digan que los dragones existen,
sino porque nos dicen que pueden ser vencidos.

G. K. Chesterton


Érase una vez un cuento de hadas. En él había una princesa y como en todo cuento de hadas que se precie, nuestra niña no tiene un nombre como tú o como yo. La princesita se llamará Blancanieves, Cenicienta, Bella Durmiente o Rosaflor. Nunca María, Esther o Lucía.

La pequeña no tiene madre. O quizás la tenga pero muera al comienzo de la historia, porque las madres, que siempre son dulces y cariñosas con sus hijitas, deben fallecer para que ellas tomen el relevo. Las madres de los cuentos son “demasiados buenas”, por eso tienden a la sobreprotección. Y bajo las faldas de mamá nuestra pequeña protagonista no podría lanzarse al camino que tiene marcado.

Quizás en nuestro cuento aperezca una madrastra, que es como una madre que roba al papá y a la que podemos odiar sin culpa. Y hermanastras, que siempre son malas. También puede aparecer un hada madrina que ayude a nuestra niña. Lo que no habrá será amigas. Al contrario que los héroes de leyenda que siempre pueden apoyarse en alguien, nuestras princesitas de cuentos no tienen amigas. ¿Son siempre las mujeres enemigas? Quizás la ausencia de compañeras se explique porque el objetivo de estos cuentos es que las niñas triunfen en el futuro, un triunfo que siempre pasa por el príncipe, y otros personajes femeninos iguales a ella supondrían una competencia inadmisible.

Por el camino, la princesita soportará grandes injusticias y superará alguna prueba. Pero para vencer al villano siempre encontrará la ayuda de la magia: hadas, gnomos o pájaros parlanchines. Gracias a ellos y a su instinto, nuestra niña avanzará por un mundo de sombras hacia su luminoso destino.

Porque por supuesto la historia tendrá un final feliz. ¿Dónde se ha visto un cuento de hadas en el que los malos no sean castigados y los buenos premiados? Nuestra pequeña superará todos los obstáculos y conseguirá lo que tanto desea: un príncipe. O lo que es lo mismo: protección, dinero y un lugar en el mundo. Las princesas son fruto de sociedades brutales y como tal se comportan. ¿Quién habló de amor en los cuentos de hadas?

4 comentarios:

Esther Hhhh dijo...

Hola Entro... ¿cómo va el veranito?
¿no fuiste a tu isla este año?

A lo que íbamos: De amor.. Bueno, alguno que otro si habla del "Verdadero Amor". Pero sobretodo se habla de la felicidad, siempre acaba con esa frase "fueron felices y comieron perdices". ¿nunca has probado a comer perdices a ver si así eres feliz? Yo lo probé de pequeña, pero no funciona. Ya te lo adelanto...
Mi naturaleza rebelde me hizo darle la vuelta a la tortilla de los cuentos de hadas en más de una ocasión, y crear princesas nada delicadas que acababan salvando de sus castillos a príncipes bastante cobardes. Por mi experiencia con la vida, esto se acerca más a la realidad que la otra imagen, la de los príncipes valientes...

Besitos guapa y que sigas disfrutando de un feliz verano

Kraichek dijo...

hacia tiempo q no me pasaba por aqui, solo queria saludar y esperar q todo vaya bien
saludos

Ruvias Intelijentes dijo...

uola, enttro!!!!!

jo, cuanta razon tienes con lo de los cuentos de adas. nunca ai hamigas, las malas siempre son hotras mujeres, hel fin siempre hes namorarse... no ai un cuento de adas donde la ninya quiera hestudiar, tenga vuenas amigas i no nezesite un omvre a su lado?? que si lo tiene, mola, pero si no... hes menos feliz o menos prinzesa???

ains, con lo que yoramos nosotras con la zeriyera (sumum del terror hinfantil)...

vesis, guapa!!!!

Anónimo dijo...

esther hhhh: puedes probar las codornices guisadas con pétalos de rosa en "como agua para chocolate" funciona...aunque la realidad es siempre más compleja... A bloque con la vida (Lyon 2007, recuerdo y sensaciones)