viernes, mayo 25, 2007

Humphrey.

Mujer sentada con gato
Pierre Bonnard 1860

Le gustaba acostarse encima de mi pecho mientras hacía
ron-ron-ron. Asomaba su cabecita por encima del periódico o el libro que estuviera leyendo. Ya ves, con la rabia que me daba que no me dejara leer y ahora se me saltan las lágrimas. Cuando llegaba a casa siempre estaba esperándome en la puerta y no dejaba de maullar y pedirme cariños hasta que no le hacía un poco de caso. Si me ponía en el ordenador se paseaba por el teclado y yo protestaba y lo dejaba caer en el suelo. Se pasaba la mayor parte del día durmiendo y cuando llegaba la noche le entraban ganas de hacer carreras en el pasillo. Pobrecito, siempre me sentí un poco culpable por no hacerle más caso. Ahora que no está, echo de menos a mi gato.

Tenía el pelo negro más brillante y suave de mundo.
Estudio de un gato (fragmento)
Thomas Gainsborough 1765-69
Humphrey llegó a mi vida por casualidad. Hacía poco que había salido de casa de mis padres y aquel piso alquilado del Cabanyal con vistas al mar me encantaba. Recuerdo aquella casa blanca y azul, con un trazo de color rojo, un sofá de color granate. Tenía una caja de cartón cubierta con una tela como mesa y lienzos de un antiguo novio pintor colgados en las paredes. Trabajaba en un programa de reportajes de actualidad, lo que siempre había deseado. Estaba enamorada, era joven, independiente y feliz. O al menos así recuerdo aquellos tiempos en aquel piso blanco y azul con vistas al mar. ¿Quién sabe como fueron en realidad?

Por aquella época fuimos a grabar a Alicante, era un reportaje fácil, uno de esos costumbristas sobre la Semana Santa. Después de la grabación todo el equipo nos fuimos a tomar una copa y el amigo de alguien se apuntó. Empezamos a hablar y de pronto el muchacho me ofreció un gatito y de pronto yo, que antes nunca había pensado en tener mascota, dije que sí. Al día siguiente el muchacho se presentó en mi hotel con una caja de cartón. Y dentro estaba aquella bolita negra, aquella preciosidad de grandes ojos que se había convertido en mi responsabilidad. Ahora ese bichito dependía de mí, toda su felicidad y bienestar dependían de mí. Y en el pecho me creció un amor irracional y generoso hacia aquel pequeño ser vivo.

Siempre me acuerdo de cómo se durmió en el coche camino de casa. Con las patitas de delante y la cabeza colgando fuera de la caja de cartón. De poco no nos estrellamos en la autopista cuando empecé a gritar que a mi gato le pasaba algo, que no respiraba y que se me había muerto, pero qué va, el tío caradura se había dormido tan tranquilo. Y allí, en aquel coche, él y yo decidimos que su nombre era Humphrey, Humph. El más elegante, cariñoso y psicópata de los gatos. Mi Humph. El principio de una gran amistad.

Han pasado ya unos meses desde que desapareció, los meses de la crisis familiar y la mudanza, y lo cierto es que echo de menos a mi gatito. Cuando pienso en que pudieran haberlo atropellado y que aquel pequeñajo mimado y consentido pudiera estar sufriendo sólo, sin que yo esté a su lado, se me pone un nudo en la garganta. Era mi responsabilidad y le fallé. Y aunque sé que sólo era un gato, un gato común y puñetero, le echo de menos, y siento mucho no haberle sabido cuidar mejor.

Adèu Humph, carinyo, allà on estigues cuida't molt.

6 comentarios:

ruvias intelijentes dijo...

ala :(

nos a entrado una nezesidad irresistivle de estrujar a nuestra gatica.

jo

El detective amaestrado dijo...

No soy capaz de tener un animal en mi casa porque se que terminaría llenando mi vida mas alla de lo estrictamente controlable, y ya hay demasiados descontroles en mi vida

Galahan dijo...

Mejor? Le has cuidado fenomenal, tu gatito siempre estará agradecido. Tenía mejor comida que tu!
De ahí ese pelo precioso...

Jumpi seguro que quiere que tu te cuides también. Y seguro que estará bien. El post es precioso.

:)

Alioli dijo...

Vaya , qué putada, yo tengo gato y si se me pierde me da algo. Una vez se me perdió otro y puse carteles por todos los portales, al final estaba en casa de una vecina de tejado que no sabía de quien era el gato y pensaba ya en uedarse con él! así que también puedes pensar que estará en casa de alguien. Un saludo y ánimo para la búsqueda.

Sofía dijo...

Hola, quiero invitarte a participar en el juego de los ocho aspectos de tu vida. Aquí la info. http://sofiaortega.blogspot.com/
Saludos cariñosos.

shysh dijo...

M'ha encantat venir a visitar-te i trobar-me el poema de Martí i Pol. I una altra sorpresa: fa mesos vaig incloure en un post un fragment del dibuix dels gats de Gainsbourh. Casualitats? No, destí.
La meva vida seria diferent sense el meus gats. I pensa que abans ni volia sentir a parlar d'animals a casa.
Una abraçada forta d'un calbet ros.