jueves, junio 01, 2006

El Sueño.

Antes de abrir los ojos ya siente el martilleo en el interior de su cráneo. Un golpeteo rítmico que le advierte de que algo está pasando. Y abrir los ojos no hace sino confirmar su primera intuición. Algo ha ocurrido y está acostada en un dormitorio que no es el suyo.

Es una estancia amplia y blanca, con mucha luz y un pequeño jarrón con flores frescas. No aparece abarrotada de objetos, pero cuando se acerca a mirar alguna de las piezas que la adornan, puede apreciar claramente que se trata de pequeñas obras de arte o antigüedades.

Sale a hurtadillas de esa habitación que no reconoce y baja las escaleras con cuidado, sin saber aún que es lo que le espera. El dolor de cabeza parece remitir y es en ese momento cuando se da cuenta de que ella no es más ella misma. Es una especie de versión mejorada de su propio ser. Su cuerpo es ahora delgado y fibroso; la piel suave, con un delicado color dorado. Los músculos aparecen ligeramente torneados y sus movimientos son ahora distintos, parecen más gráciles, más felinos. Ella alza sus manos y contempla unas uñas cuidadas y perfectas, con manchas de bolígrafo azul en sus dedos. Eso le hace sonreír, ya sabe lo que está pasando. Esto es un sueño, su sueño, la vida que siempre quiso y nunca tendrá, pero ¿por qué no soñar?

EL SUEÑO

No necesita mirarse en el espejo para saber que estará guapa y que el pijama que lleva es cómodo y sexy y le sienta como un guante. Tampoco necesita observarse con mucha atención para saber que de pronto este nuevo yo que es ahora ella, habla diferentes idiomas y posee más de un título universitario, ¿quién sabe si quizá un doctorado?

Baja los escalones ahora con más confianza, es su sueño y es su casa. Todo lo que la rodea es lo que siempre soñó. Una casa grande y alegre, elegante y moderna, se ve que las cosas no le van nada mal. Sonríe, claro, ¿cómo iba a ser de otro modo si se trata de su sueño? Ya ha llegado a la planta baja y se dirige directamente hacia el despacho. Sabe que esta habitación es su despacho porque siempre ha sido así. Hace años que tiene la misma imagen y el escenario de ese sueño recurrente siempre es el despacho. Ella ve como cada engranaje se cierra sobre sí mismo y concuerda a la perfección. La casa demuestra que económicamente todo va bien, más que bien, se dice así misma mientras sonríe contemplando la bella casa. Dinero: solucionado. Y el despacho demuestra que tiene una vida intelectual activa. Perfecto, mente: solucionado, se dice y entra en la habitación.

Hay libros por todas partes, de la pared hasta el techo. Una mesa enorme de madera sobre una alfombra espesa y más libros sobre ellas. Un pequeño sofá rojo pegado a la pared parece un rincón perfecto para tumbarse a leer y así lo demuestran los libros acumulados a sus pies. El escenario perfecto para una escritora, porque es eso a lo que ella se dedica, a poner palabras y a leer las de los otros. Y sea como fuere, su trabajo le hace sentir bien, se siente orgullosa de él y de ella misma.

Mira a su alrededor y ahí están. Al fondo le aguardan los grandes ventanales que dan al jardín y que ella viene buscando. Ya puede sentir esa conocida sensación de nervios en el estómago. Está pasando, por fin ocurre, su imagen será real por una vez, al menos durante este sueño…

Pero falta un pequeño detalle y sonriendo, la joven sale de la habitación. Antes que nada debe preparar una taza de té. Sí, una taza de té, porque cada ritual tiene sus protocolos y en este la magia sólo es posible si la poción dulce y calentita que le levanta el ánimo cada mañana calienta sus nuevas manos de hoy.

Una taza de té es cálida y reconfortante, significa bienestar, todo va bien. De modo que en su lista mental, la joven se dice: cuerpo, solucionado y con una sonrisa y los nervios peleándose como gatos en el estómago entra en el despacho y se dirige al punto neurálgico de este cuento: los ventanales. Aparta las cortinas y desde allí, sorbiendo el té azucarado y cálido, contempla a su familia en el jardín.

Hay un jardín, claro, ¿cómo podría ser de otra manera? La tierra y los árboles nos devuelven a nuestro sitio, son armonía, vida que gira más allá de nosotros, y nos centran y nos atan a la vida cuando los pensamientos se nos llenan de aire y nos hacen que nos perdamos en sus laberintos tramposos. Y allí en ese jardín de ensueño está su familia. Pero no nos acerquemos todavía, dejémoslos jugar un poquito más, dejemos que la muchacha sienta que se le llena el corazón de amor, de ese amor dorado y cálido como una taza de té.

Da un poco de miedo acercarse a ellos, ¿no creen? Ver sus caras, ponerles rasgos. Hay un perro grande, como un pastor alemán. No es un perro de raza ni falta que hace, lo trajeron de la protectora y es uno más en la casa. Noble, de hermosos ojos de caramelo juega feliz con ese hombre y ese niño a los que adora. También ella los adora. Son su familia.

miércoles, mayo 31, 2006

Reglas del Juego para los Hombres que quieran amar a Mujeres Mujeres I

(según Gioconda Belli)

El hombre que me ame
deberá saber descorrer las cortinas de la piel,
encontrar la profundidad de mis ojos
y conocer lo que anida en mí,
la golondrina transparente de la ternura.

lunes, mayo 29, 2006

Amigdalitis.

Estoy enferma: amigdalitis. Me duele tanto la garganta que tengo ganas de llorar. No puedo ni tragar saliva.

Las amígdalas son ganglios linfáticos que se encuentran en la parte de atrás de la boca y parte de arriba en la garganta y normalmente ayudan a eliminar las bacterias y otros microorganismos para prevenir infecciones en el cuerpo. Pero a veces pueden ser invadidas por bacterias o infecciones virales al punto de inflamarse y causar la puñetera amigdalitis. En mi caso además la infección se ha agravado y se ha llenado de pus, qué asco, sí.

Al final, tanta debilidad emocional y tanta noche me han pasado factura. Por supuesto, no hay nadie a mi lado para cuidarme.

viernes, mayo 26, 2006

Verrà la morte e avrà i tuoi occhi.

Cementerio monumental de Staglieno (Genova)
Fotografía de Charles Gast

Verrà la morte e avrà i tuoi occhi-
questa morte che ci accompagna
dal mattino alla sera, insonne,
sorda, come un vecchio rimorso
o un vizio assurdo. I tuoi occhi
saranno una vana parola,
un grido taciuto, un silenzio.
Così li vedi ogni mattina
quando su te sola ti pieghi
nello specchio. O cara speranza,
quel giorno sapremo anche noi
che sei la vita e sei il nulla

Per tutti la morte ha uno sguardo.
Verrà la morte e avrà i tuoi occhi.
Sarà come smettere un vizio,
come vedere nello specchio
riemergere un viso morto,
come ascoltare un labbro chiuso.
Scenderemo nel gorgo muti.

Cesare Pavese
22 marzo 1950

miércoles, mayo 24, 2006

Amor en la montaña mágica.

- Vamos, es un incidente sin consecuencias, que pasará pronto.

- No, Clavdia, sabes perfectamente que lo que dices no es verdad, lo dices sin convicción, estoy seguro. La fiebre de mi cuerpo y las palpitaciones de mi corazón enjaulado y el estremecimiento de mis nervios son lo contrario de un incidente, se trata nada menos que de mi amor por ti, ese amor que se apoderó de mí en el instante en que mis ojos te vieron, o más bien, que reconocí cuando te reconocí a ti, y es él evidentemente el que me ha conducido a este lugar....

- ¡Qué locura!

- ¡Oh! El amor no es nada si no es la locura, una cosa insensata, prohibida y una aventura en el mal. Si no es así es una banalidad agradable, buena para servir de tema a cancioncitas tranquilas en las llanuras. Pero que yo te he reconocido y que he reconocido mi amor hacia ti, sí, eso es verdad, yo ya te conocí antiguamente, a ti y a tus ojos maravillosos oblicuos, y tu boca y la voz con que me hablas; una vez ya, cuando era colegial, te pedí tu lápiz para entablar contigo una relación social, porque te amaba sin razonar, y es por eso, sin duda, por mi antiguo amor hacia ti, por lo que me quedan esas marcas que el médico ha encontrado en mi cuerpo y que indican que en otro tiempo yo estaba ya enfermo... te amo, te he amado siempre, pues tú eres el Tú de mi vida, mi sueño, mi destino, mi deseo, mi eterno deseo.

- ¡Vamos, vamos! –dijo ella-. ¡Si tus preceptores te viesen!

- Me tienen sin cuidado todos.... la República elocuente, el progreso humano en el tiempo, pues ¡te amo!

Ella acarició dulcemente con la mano los cabellos cortados al rape en la nuca.

- Pequeño burgués –dijo. Lindo burgués de la pequeña mancha húmeda. ¿Es verdad que me amas tanto?

Exaltado por ese contacto, ya sobre las dos rodillas, la cabeza echada hacia atrás y los ojos cerrados, él continuó hablando:

- Oh, el amor, ¿sabes.....? El cuerpo, el amor, la muerte, esas tres cosas no hacen más que una. Pues el cuerpo es la enfermedad y la voluptuosidad, y es el que hace la muerte; sí, son carnales ambos, el amor y la muerte, ¡y ese es su terror y su enorme sortilegio!

La montaña mágica
Thomas Mann 1923

Se han convertido en mi salvación. Hace escasas horas que he leído este fragmento (aunque en mi edición Clavdia y Hans hablan en francés). El libro me tiene fascinada y su autor me despierta el mayor de los respetos. La lucidez de sus frases, el brillo desnudo de sus análisis y reflexiones, la cultura que demuestra... todo se une para obligarme de buen grado a inclinar la cabeza frente a su maestría.
Thomas Mann
Y ahora sólo deseo escapar yo también y encerrarme en esa montaña mágica. Pagaría mi buena salud de buen grado por esa vida fuera del tiempo y del mundo. Alta sociedad para tuberculosos. Quisiera aprender idiomas y seguir escrupulosamente las reglas de reposo como Joachim. Desearía embarcarme en proyectos solidarios como Hans. Escribir y estudiar como Settembrini o el mismo Castorp. Respecto a la pasión que despierta Clavdia aún no me defino, no es ese amor el que me atrae ahora, aún me duele demasiado el corazón. Me llama la belleza helada del paisaje, la ausencia de responsabilidades, el tiempo libre y virginal que se entrega a reflexiones, una sociedad controlada, un mundo cuyos límites parecen estar a la vista. El miedo se difumina, parecemos protegidos, y ellos "los de allá arriba" no saben que todo es mentira, que esa vida la de ellos no es real. ¿O sí lo es? Al fin y al cabo, ¿no aman y mueren como nosotros? Daría todo por abandonarme a la voluptuosidad de esas chaise longes.

sábado, mayo 20, 2006

Diario de un seductor.

No es tu sexo lo que en tu sexo busco
sino ensuciar tu alma:
desflorar
con todo el barro de la vida
lo que aún no ha vivido.

Leopoldo María Panero
"El que no ve" 1980

Los colores de Turner.


Light and Colour (Goethe's Theory) - The Morning after the Deluge - Moses Writing the Book of Genesis.
William Turner 1843



Shade and Darkness — the Evening of the Deluge
William Turner 1843

viernes, mayo 19, 2006

V.

Somos mujeres y como somos mujeres somos hermosas.
Somos mujeres y porque somos mujeres somos diosas.

V. ya está aquí. Y Hache que era buena, hermosa y preciosa ahora es madre y todo su ser es más rico, más vibrante.

martes, mayo 16, 2006

El arte del azote.

"En mi mente el azote no debía ser un castigo. Nunca debería adoptar esa forma, ni siquiera la de un juego. El azote debería ser practicado únicamente por el placer de los dos participantes. Cualquier racionalización le privaría de todo su secreto."

Elogio del azote
Jacques Serguine


Azotar una mujer no es golpearla. Quien así lo cree no sabe nada de azotes ni de mujeres. En el azote deben mezclarse el dolor y el placer.
La tierna carícia ha de curar la mordedura brillante del golpe. Cuando aún suenan los ecos titilantes del dolor, nuestra cerebro ha de estar sintiendo la inmensa dulzura de los labios amorosos sobre la piel enrojecida. así una y otra vez hasta no ser capaz de distinguir dolor de placer y desear al mismo tiempo azotes y besos, pues lo uno no puede ir sin lo otro.

Ilustración de Milo Manara
A veces creo que así está siendo este último año. Un ejercicio perfecto del arte del azote en mi alma. A cada placer, a cada momento de inmensa felicidad, le sucede la angustia, los reproches y el dolor, hasta el punto de que ya no sé si quiero detener esta agonía. Pues me da tanta vida como muerte y sin ella a mi alrededor no encuentro nada capaz de reproducir tanta intensidad.

lunes, mayo 15, 2006

El fornicio.

Fotografía de Eric Boutilier-Brown


Te besaré en la punta de las pestañas y en los pezones, te turbulentamente besara,
mi vergonzosa, en esos muslos
de individua blanca, tacara esos pies
para otro vuelo más aire que ese aire
felino de tu fragancia, te dijera española
mía, francesa mía, inglesa, ragazza,
nórdica boreal, espuma
de la diáspora del Génesis... ¿Qué más
te dijera por dentro?
¿griega,
mi egipcia, romana
por el mármol?
¿fenicia,
cartaginesa, o loca, locamente andaluza
en el arco de morir
con todos los pétalos abiertos,
tensa
la cítara de Dios, en la danza
del fornicio?

Te oyera aullar,
te fuera mordiendo hasta las últimas
amapolas, mi posesa, te todavía
enloqueciera allí, en el frescor
ciego, te nadara
en la inmensidad
insaciable de la lascivia,
riera
frenético el frenesí con tus dientes, me
arrebatara el opio de tu piel hasta lo ebúrneo
de otra pureza, oyera cantar las esferas
estallantes como Pitágoras,
te lamiera,
te olfateara como el león
a su leona,
para el sol,
fálicamente mía,
¡te amara!

Gonzalo Rojas

Sobre todo lo que resulta favorable al coito.

Has de saber, ¡oh!, Visir (¡la misericordia de Dios sea contigo!), que si deseas experimentar una cópula agradable, que proporcione igual satisfacción y placer ambas partes, es necesario retozar con la mujer y excitarla mediante mordiscos, besos y caricias. Vuélcala sobre el lecho, unas veces sobre su espalda, otras sobre su vientre, hasta que veas que ha llegado el momento del placer. Excítala besando sus mejillas, chupando sus labios y mordisqueando sus senos. Besa su ombligo y sus muslos y apoya una mano provocativa sobre el pubis. Muerde sus brazos y no olvides ninguna parte de su cuerpo. Tómala estrechamente hasta que ella sienta tu amor, luego suspira y entrelaza tus piernas y brazos con los suyos.

Cuando veas los labios de una mujer temblar y enrojecerse, y languidecer sus ojos y hacerse sus suspiros más profundos, sabrás que desea copular. Éste es el momento para situarse entre sus muslos y penetrarla. Si has seguido mis consejos, ambos disfrutaréis de una cópula encantadora que dejará un recuerdo delicioso.

Fragmento de "El jardín perfumado", texto árabe del JEQUE NEFZAWI (Túnez, siglo XIV ó XVI?), en una traducción hecha en 1886 por Sir Richard Burton.

Fuente : www.sexovida.com

domingo, mayo 14, 2006

Arena y cenizas.

Reverie (Ensueño)
Dante Gabriel Rossetti 1868

Pasé por la puerta y lo reconocí. Era el mismo hotel, aquel establecimiento anticuado y decadente al que veníamos hace tantos años. Ni tan siquiera recuerdo con seguridad quien era mi amante. Supongo que fue aquel, el primero, mi primer amor. Debo haber pasado mil veces por la puerta desde entonces, pero de alguna manera había escondido el recuerdo en ese desván de la memoria en el que se acumulan los trastos inútiles. Ya vés, tantas noches de hotel, tantos "te quiero" y sudores compartidos y al final el vacío. La nada.

Mi primer amor pasó. Yo sólo tenía dieciocho años y creía que el amor me daría sentido. Luego vinieron otros amantes, y luego llegó él. Pero al final, todos se han evaporado junto con el sentido. ¿Qué queda de aquellos sueños y miedos que compartimos? Arena en la boca, cenizas en el alma. Ya sé que se supone que las vivencias compartidas quedan en nuestro interior y nos ayudan a seguir creciendo, y bla, bla, bla...

¿Pero qué sentido tiene amar si al final no queda nada? ¿Qué sentido tiene ya nada si no lo tiene el amor?

lunes, mayo 08, 2006

El Trasgo del Sur.

Me gusta ver las vides. Siempre que contemplo esas ramas retorcidas apegadas a la tierra recuerdo al Trasgo del Sur y su corazón de otoño. La ternura me invade el corazón y esa especie de melancolía de quien sueña con un mundo que nunca habrá de pisar.

viernes, mayo 05, 2006

La conjetura de Goldbach.

Todo número par mayor que 2 puede escribirse como suma de dos números primos.

Parece una sencilla regla escolar pero se trata de un enigma matemático. Jamás nadie ha logrado demostrar esta afirmación aún cuando la mayoría de matemáticos cree que es cierta. La conjetura ha sido investigada por muchos teóricos de números y ha sido comprobada por ordenadores para todos los números pares menores que 2×1016.

Este problema es la base de El tío Petros y la conjetura de Goldbach de Apóstolos Doxiadis, una breve y encantadora novela que estoy leyendo ahora. Con el fin de generar publicidad para el libro, el editor británico Tony Faber ofreció un premio de un millón de dólares a aquél que demostrase la conjetura. Nadie reclamó el premio.

¿Quién me iba a decir a mí que las matemáticas también podían ser emocionantes?

domingo, abril 30, 2006

Sus besos...

Busco en la Red imágenes que ilustren Un relámpago apenas pero soy incapaz de encontrarla. No me vale Rodin, ni Klimt, ni los fotogramas de películas absurdas que encuentro. ¿Qué imagen puedo poner a sus besos?

Las palabras son esas, no hay duda alguna. Recuerdo haberlas recitado tras besarle por primera vez, sorprendida aún del efecto de esos besos en mi cuerpo y en mi alma.
Éramos niños, ángeles que se besaban por primera vez sin saber que les expulsarían del paraíso. Exploradores asombrados de nuestro propio deseo, de haber encontrado al fin al otro.

Sus besos... No besan nuestras bocas sino más allá de ellas. La humedad y el olor de su piel, la pasión, el deseo, la ternura, todo se mezcla para desear hundirme más en él, para introducirlo en mi cuerpo y volver a parirlo enteramente mío.

Encuentro imágenes de besos dulces, tiernos y suaves, pero esos no me valen, porque nuestros besos son así pero también salvajes, porque besarnos es devorarnos, hundirnos en el otro, abismarnos en la locura.

Hay una fuente en su boca y tengo tanta sed que soy incapaz de detenerme. La sed de uno enciende la del otro y a veces el alma duele de tanta intensidad.

No hay besos como los nuestros.

lunes, abril 24, 2006

Un relámpago apenas.

El beso
Auguste Rodin 1886

Besas como si fueses a comerme.
Besas besos de mar, a dentelladas.
Las manos en mis sienes y abismadas

nuestras miradas. Yo, sin lucha, inerme,

me declaro vencido, si vencerme
es ver en ti mis manos maniatadas.
Besas besos de Dios. A bocanadas
bebes mi vida. Sorbes, sin dolerme,

tiras de mi raíz, subes mi muerte
a flor de labio, Y luego, mimadora,
la brizas y las rozas con tu beso.

Oh Dios, oh Dios, oh Dios, si para verte
bastara un beso, un beso que se llora
después, porque ¡oh, por qué! no basta eso.

Blas de Otero
Ángel fieramente humano 1950

miércoles, abril 19, 2006

Els Amants.

Embrace Lovers II
Egon Schiele 1917
La carn vol carn.
Ausiàs March

"No hi havia a València dos amants com nosaltres.

Feroçment ens amàvem del matí a la nit.
Tot ho recorde mentre vas estenent la roba.
Han passat anys, molt anys; han passat moltes coses.
De sobte encara em pren aquell vent o l'amor
i rodolem per terra entre abraços i besos.
No comprenem l'amor com un costum amable,
com un costum pacífic de compliment i teles
(i que ens perdone el cast senyor López-Picó).
Es desperta, de sobte, com un vell huracà,
i ens tomba en terra els dos, ens ajunta, ens empeny.
Jo desitjava, a voltes, un amor educat
i en marxa el tocadiscos, negligentment besant-te,
ara un muscle i després el peço d'una orella.
El nostre amor és un amor brusc i salvatge
i tenim l'enyorança amarga de la terra,
d'anar a rebolcons entre besos i arraps.
Què voleu que hi faça! Elemental, ja ho sé.
Ignorem el Petrarca i ignorem moltes coses.
Les Estances de Riba i les Rimas de Bécquer.
Després, tombats en terra de qualsevol manera,
comprenem que som bàrbars, i que això no deu ser,
que no estem en l'edat, i tot això i allò.

No hi havia a València dos amants com nosaltres,
car d'amants com nosaltres en són parits ben pocs."

Vicent Andrés Estellés
Llibre de meravelles, 1971

Despair



Cartas suicidas de Virginia Woolf.


Carta a su hermana Vanessa Bell.


Querida:

No puedes imaginarte lo mucho que me ha gustado tu carta, pero siento que he ido demasiado lejos en esta ocasión para que pueda volver. Es lo mismo que la primera vez: todo el tiempo oigo voces, y sé que no puedo superar esto ahora. Todo cuanto quiero decir es que Leonard ha sido sorprendentemente bueno cada día, siempre; no puedo pensar que alguien hubiera podido hacer más de lo que ha hecho por mí. Hemos sido perfectamente felices hasta las últimas semanas, cuando este horror empezó. ¿Harás que esté seguro de esto? Siento que le queda mucho por hacer y que seguirá adelante, mejor sin mí, y que tú le ayudarás.

Apenas si puedo pensar con claridad ya. Si pudiera te diría cuánto habéis significado tú y los niños para mí. Creo que lo sabes.

He luchado contra esto,pero ya no puedo más.

Virginia.


Carta a Leonard.

Querido:

Estoy segura de que, de nuevo, me vuelvo loca. Creo que no puedo superar otra de aquellas terribles temporadas. No voy a recuperarme en esta ocasión. He empezado a oír voces y no me puedo concentrar. Por lo tanto, estoy hacienda lo que me parece mejor. Tú me has dado la mayor felicidad posible. Has sido en todo momento lo que uno puede ser. No creo que dos personas hayan sido más felices hasta el momento en que sobrevino esta terrible enfermedad. No puedo luchar por más tiempo. Sé que estoy destrozando tu vida, que sin mí podrías trabajar. Y lo harás, lo sé. ¿Te das cuenta?, ni siquiera puedo escribir esto correctamente. No puedo leer. Cuanto quiero decir es que te debo toda la felicidad de mi vida. Has sido totalmente paciente conmigo e increíblemente bueno. Quiero decirte… que todo el mundo lo sabe. Si alguien podía salvarme, hubieras sido tú. No queda nada en mí más que la certidumbre de tu bondad. No puedo seguir destrozando tu vida por más tiempo.

No creo que dos personas pudieran haber sido más felices de lo que nosotros hemos sido.

V.

martes, abril 18, 2006

Uno es lo que narra y cómo lo narra.

“Uno es lo que narra y cómo lo narra.”
C. Martín Gaite, Cuadernos de todo.

Al igual que el periodismo, la historia no es ni inocente ni objetiva. La historia es una narración del pasado elegido, ya que toda historia es selectiva. Elegimos un principio y un final, unos protagonistas y un escenario. Cada historiador es un juglar, un artesano que reconstruye su visión del pasado. Es inevitable que el discurso sobre el pasado se escriba desde el presente, poor eso se impone la pretensión de exactitud, el intento honesto de cada historiador por acercarse a la Verdad. Sin ello, el concepto mismo del trabajo del historiador sería absurdo.

Como los egipcios que borraban el nombre de los enemigos para que desaparecieran del otro mundo, los historiadores europeos no escribieron el nombre de determinados pueblos. Continentes enteros como Asia y África e importantes minorías sociales o nacionales de Europa, consideradas marginales o simplemente no consideradas, no merecieron el interés de los historiadores. No existían.

Hoy las cosas han cambiado y algunos estudiosos tratan de superar la miopía de los antiguos e incorporar a quien es diferente. Pero para narrar una Historia completa que incorpore a los olvidados será necesario tener en cuenta al “otro” y entenderlo . Para nosotros, para los ojos occidentales modernos, puede parecer tentador comparar otras culturas con estadios pasados de la nuestra, una simplificación que hace que la realidad parezca más fácil de entender. Es el llamado evolucionismo cultural: al creer que otras culturas no son más que un estadio de desarrollo para alcanzar la nuestra se les está negando la misma posibilidad de que posean historia. Negamos la diferencia, la originalidad.

Aceptar que ya no hay verdades absolutas, a menudo puede inclinar la balanza hacia el extremo opuesto, el relativismo absoluto, de manera que cada individuo o cada grupo cultural crean poseer “su verdad”. Entre lo absoluto y lo subjetivo, cabría lo que se ha definido como valores objetivos; un mundo de valores propios en cada etapa histórica cultural de unas sociedades concretas, unos valores que expresan una visión del mundo. ¿Pero será posible ponerse de acuerdo en cuales son estos valores? ¿Podremos detener el enfrentamiento, el choque frontal de civilizaciones?

sábado, abril 08, 2006

Inmersión

La barca avanza contra el horizonte. El viento es frío pero el sol calienta la piel. Pequeñas gotitas de agua me salpican y yo alzo el rostro para recoger mejor los rayos dorados. Siempre hay risas y charlas en la barca. Acelera y salta sobre las olas mientras dejamos la costa atrás. Es mi momento favorito.

Después llega la hora de equiparse. Asegurarnos de que la botella está abierta, atar el jacket y lanzarlo al agua. Hoy hacía frío, así que me he puesto un chaleco térmico bajo el neopreno nuevo, un gorro y guantes. Plomos, máscara, aletas y al agua. Prefiero vestirme en el agua, tumbarme sobre la espalda y ajustarme las cintas y hebillas mientras floto. Huele a queroseno, pero en la barca el calor es insoportable.

El agua está helada. Busco a mi compañero y cuando estamos todos listos inicio el descenso. Vacío el jacket de aire mientra me hundo despacio, muy despacio. No hay que tener prisa, si caes demasiado rápido, la presión se vuelve insoportable. Me ha costado hundirme, pero al final he tocado fondo. La visibiladad no era demasiado buena.

domingo, abril 02, 2006

Primeras impresiones desde Roma.

Necesario sacar de mi algunas de las imagenes. Necesario dejar constancia del dolor de Vittoria en su sacrificio. De la musica de Verdi que resonaba en la capilla hace unas horas. Necesario hablar del rostro de la Santa Teresa de Bernini. Del dolor y el placer en su extasis terrenal. Necesario mostrar los colores brillantes de la Capilla Sixtina. La algarabia de figuras inmensas, poderosas. La conmocion al entrar en esa otra sala y descubrir en la pared La escuela de Atenas que el mismo Rafael habia plasmado. Platon y Aristoteles filosofando acerca de la naturaleza de la Verdad ante mis ojos. La Pieta desgarrada ante su hijo muerto entre los brazos en el corazon del mundo cristiano. Comiendo un helado mientras miles de turistas abarrotan la Fontana di Trevi. El Moises iracundo y feroz en San Pietro in Vincoli, es la hora del cierre. El rincon con cesped del foro donde el piar de los pajaros se mezcla con el trafico al otro lado de las ruinas. Las escaleras de la Piazza di Spagna abarrotados de jovenes con ganas de vivir la noche. El Coliseo con las huellas ominosas de la sangre borradas a fuerza de turista. De la increible plaza de San Pedro, sobre esta piedra construire mi iglesia. De los obeliscos en las plazas, simbolo pagano, arrebatados al orgullo de los egipcios. Necesario hablar de los edificios destartalados, los helados, la pasta al dente y la pizza recien hecha, las calles repletas de vida con el polvo de la historia, las iglesias que te asaltan a cada paso.. La belleza y la historia, la vida y el descuido. Roma.

P.S. : Las fotos son mías: La Escuela de Atenas y el Coliseo.

miércoles, marzo 29, 2006

El viento a favor. Hecho, espero.

Si ya no puede ir peor
haz un último esfuerzo
espera que sople el viento, a favor.
Ya sólo puede ir mejor
y está cerca el momento
espera que sople el viento, a favor.

Otra vez te has vuelto a equivocar
y siempre piensas: la culpa es de los demás.
Y no tienes más remedio
que, de nuevo, empezar.

Otra vez la has vuelto a fastidiar
siempre tienes que quedarte atrás
todavía te queda un buen trecho
y les tienes que alcanzar.

Si ya no puede ir peor
haz un último esfuerzo
espera que sople el viento, a favor.
Ya sólo puede ir mejor
y está cerca el momento
espera que sople el viento, a favor.

Otra vez perdiste tu oportunidad
siempre enfrentándote y al final
vencido por el miedo
caes al suelo y te dejas pisar.

Si ya no puede ir peor
haz un último esfuerzo
espera que sople el viento, a favor.
Ya sólo puede ir mejor
y está cerca el momento
espera que sople el viento, a favor.

Enrique Bunbury

viernes, marzo 24, 2006

Soy la capitana de un barco pirata.


Sed bienvenido a mi navío, soy la capitana.

No, no crea que estoy muerta, sangre de Fénix corre por mis venas.

Permita que le presente a mi tripulación. En el camarote principal se esconde un angel fugitivo. Creemos que escapó de algún lugar entre el cielo y el infierno, pero nadie sabe si ganó o perdió en el intento. En las motores trabaja Lázaro: cada mañana se levanta y anda, pero él jura y perjura que murió en primavera. Tenemos una sirena sin escamas, un payaso llorón y una niña transparente.

Navegamos sin rumbo, desnortados. Ron y ginebra en nuestras venas, cocaína en las pupilas, y humo, mucho humo, para adentrarnos en ningún lugar. Sólo queremos despistar a nuestras sombras. Sexo, drogas y alcohol, la música alta y acelerar un poco más de la cuenta.

No, eso no es un fantasma, era mi alma, pero de tan desgarrada que estaba, decidí arrancarmela del pecho y venderla al mejor postor. ¿La quiere?
Duele, duele, duele, duele, duele, duele, duele, duele, duele, duele, duele...

miércoles, marzo 22, 2006

P.S.

Estaba acostada cuando de pronto las piezas han encajado otra vez. ¡Qué atajo de chorradas soy capaz de escribir! Había vuelto a perderme en las palabras mientras la Vida está ahí fuera. El dolor y la muerte. La belleza. La miseria. No hay nada en otra parte. Todo está aquí. Tan cerca que sólo hay que alargar la mano y tocar. No hay más sentido que el que queramos buscar. No hay más vida verdadera que esta. Nada más.

Mis disculpas. Mis felicitaciones.

martes, marzo 21, 2006

En otra parte.

Dice André Bretón que vivir y dejar de vivir son soluciones imaginarias porque la existencia está en otra parte. En otra parte. Muchos se han perdido en la búsqueda de ese Grial que se encuentra en otra parte: la existencia, la verdad, ese algo que nos falta, ese no-se-qué indefinible que nos hace alzar los ojos con ansia más allá, siempre más allá. Hacia otra parte. Me pregunto cómo buscar desde el mundo lo que no está en él, cómo buscar la excelsitud desde mi miseria, cómo encontrar la belleza desde la fealdad. Trascender los contornos de lo real es un don y una maldición. Locos y poetas se han perdido en el mundo de los sueños y la infancia para dar vueltas en círculos, en un andar errático, buscando algo que no saben definir o que definen de demasiadas maneras. Algo que está en otra parte.

¿Pero cuál es el objeto de esa búsqueda? ¿Cuál?
¿Acaso hay uno sólo?

Eso sí, sé quien busca. Os reconozco. Os huelo. Os entiendo. Toda una comunidad de seres que os consideráis príncipes entre la manada gris. Seres que véis que algo brilla por encima de la masa bullente de cabezas, que oís una música, un susurro por encima del estrépito de levantarseparairatrabajardelunesaviernes vayamierdadevidayoquieromás. Que intuís que algo hay en otra parte. En otra parte que no es esta.

Para vosotros escribo, para soñar con vuestras tormentas desde mi realidad amorfa.
Para soñar que me pierdo con vosotros persiguiendo quimeras. Para que la hora a oscuras que robo a mi yo para ser otra, pueda deshacer los lazos que me atan al mundo y difuminar sus límites. Convertirme en lobo y príncipe. En poeta y demente. Y abrir la ventana y gritar al cielo y bailar descalza y aullar de rabia y quemarme las manos y el alma.

Para vosotros escribo. Y para mí. Para soñar que puedo ser otra.

martes, marzo 14, 2006

The Lady of Shalott IV

Lady of Shalott
John William Waterhouse 1888

In the stormy east-wind straining,
The pale yellow woods were waning,
The broad stream in his banks complaining,
Heavily the low sky raining
Over towered Camelot;
Down she came and found a boat
Beneath a willow left afloat,
And round about the prow she wrote
The Lady of Shalott.

Tensos, bajo el tormentoso viento del este,
los dorados bosques empalidecían,
la corriente gemía en la ribera,
el cielo encapotado llovía fuertemente
sobre las torres de Camelot;
Ella descendió y halló una barca
flotando junto al tronco de un sauce,
y alrededor de la proa escribió
"La Dama de Shalott".

And down the river's dim expanse,
Like some bold seer in a trance
Seeing all his own mischance,
With a glassy countenance
Did she look to Camelot.
And at the closing of the day
She loosed the chain, and down she lay;
The broad stream bore her far away,
The Lady of Shalott.

Y en la oscura extensión río abajo
-como un audaz vidente en trance,
contemplando su infortunio-
con turbado semblante
miró hacia Camelot.
Y al final del día
la amarra soltó, dejándose llevar;
la corriente lejos arrastró
a la Dama de Shalott.

Lying, robed in snowy white
That loosely flew to left and right -
The leaves upon her falling light -
Through the noises of the night
She floated down to Camelot:
And as the boat-head wound along
The willowy hills and fields among,
They heard her singing her last song,
The Lady of Shalott.

Yaciendo, vestida con níveas telas
ondeando sueltas a los lados
-cayendo sobre ella las ligeras hojas-
a través de los susurros nocturnos
navegó río abajo hacia Camelot:
Y yendo su proa a la deriva
entre campos y colinas de sauces,
oyeron cantar su última canción,
a la Dama de Shalott.

Heard a carol, mournful, holy,
Chanted loudly, chanted lowly,
Till her blood was frozen slowly,
And her eyes were darkened wholly,
Turned to towered Camelot.
For ere she reached upon the tide
The first house by the water-side,
Singing in her song she died,
The Lady of Shalott.

Escucharon una tuna, lastimera, implorante,
tanto en voz alta voz como en voz baja,
hasta que su sangre se fue helando lentamente,
y sus ojos se oscurecieron por completo,
vueltos hacia las torres de Camelot;
Y es que antes de que fuera llevada por la corriente
hacia la primera casa junto a la orilla,
murió cantando su canción,
la Dama de Shalott.

Under tower and balcony,
By garden-wall and gallery,
A gleaming shape she floated by,
Dead-pale between the houses high,
Silent into Camelot.
Out upon the wharfs they came,
Knight and burgher, lord and dame,
And round the prow they read her name,
The Lady of Shalott.

Bajo torres y balcones,
por muros de jardín y tribunas,
con brillante esbeltez pasó flotando,
entre las casas, pálida como la muerte
y silenciosa por Camelot.
A los muelles acudieron,
caballeros y burgueses, damas y lores,
y en torno a la proa su nombre leyeron,
La Dama de Shalott.

Who is this? and what is here?
And in the lighted palace near
Died the sound of royal cheer;
And they crossed themselves for fear,
All the knights at Camelot:
But Lancelot mused a little space;
He said, "She has a lovely face;
God in his mercy lend her grace,
The Lady of Shalott."

¿Quién es? ¿Y qué hace aquí?
Y junto al iluminado palacio,
cesaron los sones de vitoreo real;
y temerosos se persignaron
todos los caballeros de Camelot:
Pero Lancelot se quedó pensativo;
dijo, "Tiene un rostro hermoso;
Dios, en su bondad, la llenó de gracia,
a la Dama de Shalott".

Alfred Lord Tennyson (1842)
Traducción de Sabrina Giménez Espinosa

lunes, marzo 13, 2006

The Lady of Shalott III

The Lady of Shalott
William Holman Hunt 1892

A bow-shot from her bower-eaves,
He rode between the barley-sheaves,
The sun came dazzling through the leaves,
And flamed upon the brazen greaves
Of bold Sir Lancelot.
A red-cross knight for ever kneeled
To a lady in his shield,
That sparkled on the yellow field,
Beside remote Shalott.

A tiro de arco de su alero,
cabalgaba entre los fajos de cebada,
el sol resplandecía por entre las hojas,
y llameó en las grebas de bronce
del intrépido Lanzarote.
Un cruzado de rodillas para siempre
ante una dama en su escudo,
que resplandecía entre los dorados campos,
cercanos a la remota Shalott.

The gemmy bridle glittered free,
Like to some branch of stars we see
Hung in the golden Galaxy.
The bridle bells rang merrily
As he rode down to Camelot:
And from his blazoned baldric slung
A mighty silver bugle hung,
And as he rode his armour rung,
Beside remote Shalott.

Las engarzadas bridas brillaban libres,
como las ramificaciones estelares que vemos
suspendidas en la áurea Galaxia.
Alegres resonaban los cascabeles
mientras él cabalgaba hacia Camelot:
y de su ostentoso tahalí colgaba
un poderoso clarín de plata,
y al galope su armadura repicaba,
cerca de la remota Shalott.

All in the blue unclouded weather
Thick-jewelled shone the saddle-leather,
The helmet and the helmet-feather
Burned like one burning flame together,
As he rode down to Camelot.
As often through the purple night,
Below the starry clusters bright,
Some bearded meteor, trailing light,
Moves over still Shalott.

Bajo el azul del despejado día
brillaba la lujosa montura de cuero,
el yelmo junto con su pluma
ardían juntos en una única llama,
mientras él cabalgaba hacia Camelot.
Como suele suceder en la purpúrea noche,
bajo radiantes constelaciones,
algunos meteoros, trayendo una estela de luz
gravitan sobre la apacible Shalott.

His broad clear brow in sunlight glowed;
On burnished hooves his war-horse trode;
From underneath his helmet flowed
His coal-black curls as on he rode,
As he rode down to Camelot.
From the bank and from the river
He flashed into the crystal mirror,
"Tirra lirra," by the river
Sang Sir Lancelot.

Su frente clara y amplia resplandecía al sol;
con cascos bruñidos pisaba su caballo;
bajo el yelmo flotaban sus rizos
negros como el carbón mientras cabalgaba,
mientras cabalgaba hacia Camelot.
Desde la orilla y el río
Brilló en el cristalino espejo,
"Tirra lirra", por el río
cantaba Sir Lancelot.

She left the web, she left the loom,
She made three paces through the room,
She saw the water-lily bloom,
She saw the helmet and the plume,
She looked down to Camelot.
Out flew the web and floated wide;
The mirror cracked from side to side;
"The curse is come upon me," cried
The Lady of Shalott.

Ella dejó el lienzo, dejó el telar,
dio tres pasos por la habitación,
vio florecer el lirio en el agua,
vio la pluma y el yelmo,
y miró hacia Camelot.
La tela salió volando y ondeó en el vacío;
El espejo se quebró de lado a lado;
"la maldición cae sobre mí", gritó
la Dama de Shalott.


Alfred Lord Tennyson (1842)
Traducción de Sabrina Giménez Espinosa

domingo, marzo 12, 2006

The Lady of Shalott II

"I am Half Sick of Shadows," said the Lady of Shalott.
John William Waterhouse 1911

There she weaves by night and day
A magic web with colours gay.
She has heard a whisper say,
A curse is on her if she stay
To look down to Camelot.
She knows not what the curse may be,
And so she weaveth steadily,
And little other care hath she,
The Lady of Shalott.

Allí, noche y día, teje
un mágico lienzo de alegres colores.
Ha oído un susurro advirtiéndole
que una maldición caerá sobre ella
si mira hacia Camelot.
Desconoce el tipo de que maldición es,
y debido a ello teje sin parar,
sin preocuparse de nada más,
la Dama de Shallot.

And moving thro' a mirror clear
That hangs before her all the year,
Shadows of the world appear.
There she sees the highway near
Winding down to Camelot:
There the river eddy whirls,
And there the surly village-churls,
And the red cloaks of market girls,
Pass onward from Shalott.

Y moviéndose a través de un cristalino espejo
colgado todo el año ante ella,
aparecen las tinieblas del mundo.
Ve la cercana calzada
discurriendo hacia Camelot:
ve los arremolinados torbellinos del río,
los rudos patanes pueblerinos,
y las capas rojas de las muchachas,
provinientes de Shallot.

Sometimes a troop of damsels glad,
An abbot on an ambling pad,
Sometimes a curly shepherd-lad,
Or long-hair'd page in crimson clad,
Goes by to tower'd Camelot;
And sometimes thro' the mirror blue
The knights come riding two and two:
She hath no loyal knight and true,
The Lady of Shalott.

A veces, un grupo de alegres damiselas,
un abad deambulando,
a veces, un pastorcillo con bucles en el pelo,
o un paje con melena y vestido carmesí,
van hacia las torres de Camelot;
Y a veces, a través del azul espejo
los caballeros vienen cabalgando en pares:
No tiene un caballero leal y franco,
la Dama de Shallot.

But in her web she still delights
To weave the mirror's magic sights,
For often thro' the silent nights
A funeral, with plumes and lights
And music, went to Camelot:
Or when the moon was overhead,
Came two young lovers lately wed;
"I am half-sick of shadows," said
The Lady of Shalott.

Pero aún gozando en tejer
en su lienzo las visiones del mágico espejo,
-cuando a menudo en las noches silenciosas
un funeral, con velas, penachos
y música, se dirigía hacia Camelot;
o cuando la luna estaba en lo alto,
y llegaban dos amantes recién casados-
"Cansada estoy de las sombras",
dijo la Dama de Shallot.

Alfred Lord Tennyson (1842)
Traducción de Sabrina Giménez Espinosa

The Lady of Shalott I

The Lady of Shalott (Looking at Lancelot)
John William Waterhouse 1894

On either side the river lie
Long fields of barley and of rye,
That clothe the wold and meet the sky;
And through the field the road run by
To many-tower'd Camelot;
And up and down the people go,
Gazing where the lilies blow
Round an island there below,
The island of Shalott.

A ambos lados del río se despliegan
anchos campos de cebada y centeno,
que decoran la tierra y se reúnen con el cielo;
y a través del campo se extiende el camino
que va hacia las torres de Camelot;
y la gente va y viene,
contemplando el lugar donde se balancean los lirios
alrededor de la isla de allí abajo,
la isla de Shalott.

Willows whiten, aspens quiver,
Little breezes dusk and shiver
Through the wave that runs for ever
By the island in the river
Flowing down to Camelot.
Four grey walls, and four grey towers,
Overlook a space of flowers,
And the silent isle imbowers
The Lady of Shalott.

Los sauces palidecen, tiemblan los álamos,
las leves brisas se ensombrecen y tiemblan
en las olas que discurren sin cesar
por el río que rodea la isla
fluyendo hacia Camelot.
Cuatro muros grises y cuatro torres grises,
dominan un lugar rebosante de flores,
y la silenciosa isla aprisiona
a la Dama de Shalott.

By the margin, willow veil'd,
Slide the heavy barges trail'd
By slow horses; and unhail'd
The shallop flitteth silken-sail'd
Skimming down to Camelot:
But who hath seen her wave her hand?
Or at the casement seen her stand?
Or is she known in all the land,
The Lady of Shalott?


Por la orilla, cubiertas por los sauces,
se deslizan las pesadas barcazas
tiradas por lentos caballos; e ignorada
navega la chalupa con revoltosa vela de seda
rasurando las aguas hacia Camelot:
pero, ¿Quién la ha visto agitando su mano?
¿O asomada en el marco de la ventana?
¿Acaso es conocida en todo el reino
la Dama de Shalott?

Only reapers, reaping early,
In among the bearded barley
Hear a song that echoes cheerly
From the river winding clearly;
Down to tower'd Camelot;
And by the moon the reaper weary,
Piling sheaves in uplands airy,
Listening, whispers, " 'Tis the fairy
The Lady of Shalott."

Sólo los segadores, segando temprano
entre la espesura de cebada,
escuchan un canto que resuena vivamente
desde el río transparente que serpea,
hacia las torres de Camelot:
Y a la luz de la luna, el cansado segador,
apilando los fajos en aireadas mesetas,
al escucharla, murmura: "Es el hada
Dama de Shalott".

Alfred Lord Tennyson (1842)
Traducción de Sabrina Giménez Espinosa

jueves, marzo 02, 2006

La táctica del avestruz.

Hoy he vuelto a reconocer los síntomas: la inseguridad, la autoestima reducida a menos que nada, el saberse merecedora de cualquier improperio o acusación, el miedo a ir a trabajar mañana, el rechazo visceral a hacerlo, pensar excusas, llorar, sentirme inútil, un fracaso... Aún siento el pánico en el estómago, pero voy a controlarlo. Me esforzaré por ser fuerte, por no dejarme llevar por la táctica del avestruz.
Ilustración de un cuento de Calleja
Pelusa, de Luis Coloma
Cuando era niña, a veces sentía tal rechazo por ir al colegio que trataba de enfermar para poder escaparme. ¿Qué era lo que tanto temía enfrentar? ¿Un exámen de matemáticas que no había preparado? Seguro que era algo que debía haber hecho en lugar de pasar la tarde mirando la televisión. Nada importante para alguien de treinta años. Terrible para aquella chiquilla gris. No recuerdo qué terrores con olor a culpa me dominaban y me impelían a abrir la ventana y mojarme el pijama con cubitos de hielo en pleno invierno con tal de caer enferma. Claro que no aguantaba el frío por mucho tiempo y tampoco enfermaba nunca. En eso no he cambiado: no soporto el frío, nunca estoy tan enferma como para saltarme alguna obligación y sigo llenándome de terrores.

Al final el día llegaba y acababa afrontando miedos que a la luz del día no eran tan terribles. Todo era superado, aunque desde luego no por la táctica del avestruz que empleaba y sigo empleando. Si algo te aterra: huye llena de terror sin saber si corres hacia el lado correcto o esconde la cabeza bajo el suelo. No te muevas. Quizá "algo" pase y el golpe nunca llegue.

Por cierto, mañana iré a trabajar, claro. Me enfrentaré a mis miedos con la cabeza alta y la armadura puesta. Aunque ahora necesite acurrucarme en la oscuridad y darme fuerzas para afrontar el mundo. Buenas noches.